¿Por qué se celebra San Valentín? Porque huele más a invento comercial que a otra cosa.

 

Y ¿por qué nos gusta tanto hacer las cosas más complicadas de lo que son?

 

Afectada por San Valentin - Blumenaria Taller Floral

Regalos de San Valentin – Blumenaria Taller Floral

Yo no podía dejar de preguntármelo. ¡Cuánto drama en casa!

Era llegar y escuchar que todo eran problemones. Quiero decir problemones de los que, inevitablemente, comparten muchas familias. Pero en casa era otra cosa, era distinto. Era como cuando coges una lupa y, de repente, todo se ve más feo. Así era todo en casa.

Yo disfrutaba de ir de visita, de ir para volver, de vivir lejos del drama. Pasaba parte de mis días viajando en cercanías. Todos los días cogía, al menos, dos trenes, siempre iguales, siempre diferentes. La ida. Y la vuelta. Así cada día hasta que con el calor de julio dejé de encontrármelo.

Parecía un chico reservado, de aire friki —por los libros que yo veía que leía— y rarito. Muy rarito. Y compartíamos muchos minutos de páginas: yo, en las mías; él, en las suyas. Respirábamos el mismo aire: yo, en mi asiento; él, en el suyo.

Sin embargo, notaba que en la gran parte del trayecto su mente estaba lejos, estaba fuera.

Un día lo vi leyendo algo sobre la Segunda Guerra Mundial. Y sonreí y me pilló con la sonrisa en la cara. Y nos pusimos a hablar. Mi rojo tomate hizo más que evidente la vergüenza que sentía. Pero no podía dejar de hacerle preguntas mientras por dentro el pregón era el de siempre: seguro que piensa que eres tonta, porque vaya friki, colega; además, que por qué te pones nerviosa; si te pones nerviosa es peor porque pareces más tonta aún. Y si encima no te gusta, no es tu rollo. Y sigues…

Y al cabo de un rato de forrarme a juicios mientras lo escuchaba hablar supe que lo admiraba con una fuerza que no puedo explicar. Era como admiración intelectual. Admiraba todo lo que sabía. ¿Cómo una memoria podía quedarse con tantos datos, nombres y modelos de aeronaves?

A partir de ese día, volvimos a hablar una o dos veces. Me supieron a poco. Y de repente llegó julio y dejé de verlo todos los días. Es curioso porque durante esos días me reprochaba el estar tan pendiente de él. Por eso de que me considero una mujer independiente, autónoma, feminista incluso, que no necesita a nadie a su lado para absolutamente nada. Pero no verlo me afectaba. Y no podía evitarlo. Pues quizá no seas tan independiente como tú te crees, que todo el verano pensando en él como si esperaras que él estuviera pensando en ti.

La primera tarde en la que eché de menos un pañuelo al cuello volviendo a casa de la oficina allí estaba de nuevo. Me dio un vuelco el corazón pero de nuevo pensé «Silvia, no drama, please». Y se sentó a mi lado. Y me enseñó el libro que estaba leyendo. Y nos pusimos a hablar y una cosa llevó a la otra y de repente un día me vi de pie en el ayuntamiento firmando cuatro papeles de esos que no se entienden mucho pero dicen tanto.

 

Pareja en San Valentin - Blumenaria Taller Floral

Regalos de San Valentin – Blumenaria Taller Floral

 

Y al rato nos vi discutiendo, que qué de qué si has roto tú el táper porque no pones ningún cuidado cuando haces las cosas. Pero qué dices, si yo no he sido. Y el niño llorando porque le pica todo, le pican los granines y no puede rascarse. Y qué me vas a decir tú de cómo tengo que organizarme mi tiempo. Y que tu madre no se vuelva a meter donde no la llaman porque siempre estás igual, si es que no me escuchas.

No me escuchas. Y pasan las semanas y de un día para otro has dejado de leer libros porque tienes un trabajo a jornada completa en el que te pagan por pensar pero tú no puedes pensar porque tienes un bebé de siete meses que apenas duerme. Y vuelves a las andadas con tus quejas de no me da tiempo a nada o hazlo tú que trabajas desde casa. Y un sábado en el que cumples años os proponéis salir a despejaros y solo piensas en que tienes muchas cosas que hacer. Y que alguna vez me podrías regalar flores, que me encantan. Y fíjate los de la mesa de al lado, qué vergüenza. Menudo ridículo. A mí no me hagas eso nunca vale.

Y de repente te callas porque un jueves llegas a casa y en la mesa del salón encuentras un ramo de eryngium y eucalipto. Y te encanta. Y no te lo esperabas. Y no quieres saber nada de San Valentín, pero, eh, qué precioso es el ramo. Ay, si es que a mí las flores me han gustado siempre. Si es que no fallan. Si es que bueno, al final va a resultar que sí que escuchas.

Al teclado Sara, @letrasvoladas

Ramo Eucalipto y Eryngio en San Valentin - Blumenaria Taller Floral

Ramo Eucalipto y Eryngio en San Valentin – Blumenaria Taller Floral

 

Si quieres flores este San Valentín, pídeselas.

Nosotros nos encargamos del resto.

Sí, quiero flores por San Valentín