Amores de cuento… con flores

Érase una vez… Así debió de comenzar la historia de Rosario y Alfonso, porque, aunque ella a simple vista no se identifique con ninguna de esas princesas de cuento de hadas, creo que no pudo (ni quiso) dejar de sacar esa princesa que toda novia, sí lleva dentro el día de su boda. Y desde este blog, queremos contaros cómo Blumenaria participó, vivió y se ilusionó con este bonito cuento.

Desde que decidieron darse el “sí, quiero”, Rosario tenía muy claro que quería confiar la decoración floral de su día en Blumenaria.

Todo fue fácil con Rosario y Alfonso desde el minuto uno de nuestra primera cita en febrero. Rosario fue una de esas novias que tenía claro lo que NO quería. El resto lo dejó ciegamente en manos de la inspiración y creatividad de Blumenaria para la decoración, el ramo de novia y los adornos florales de su día. Simplemente nos dijo una cosa: ¡¡AZUL!! ¡Su día debía ser azul! Ése iba a ser el color de la boda y con esa premisa nos pusimos manos a la obra. Había mucho que hacer: la decoración floral de la iglesia de San Lorenzo de Navafría en Segovia, del coche de los novios, del lugar de celebración en La Finca de Duque, de los prendidos del novio, padrino y acompañantes y por supuesto del ramo de novia.

Decoración de boda exclusiva para ti

Idear, diseñar, elegir, medir, proponer, consultar… todo para llegar a ese momento, en el que sabíamos, que ese ramo de novia, esa flor concreta, ese adorno, eran para Rosario y Alfonso y nadie más.

Y es que no solo la decoración floral iba a girar en torno a ese color, si no que Rosario quiso dejar constancia en cada detalle de la boda, que todo debía ser azul (algún motivo tendría ella para que todo fuese de esa manera…) Así que azules fueron los zapatos de la novia, la pajarita del padrino, Eyoel y Alejandro (los niños de las arras) vestidos de azul, el porta-anillos con corazón azul, los pañuelitos para las lágrimas de felicidad envueltos en azul, la elegante madre de la novia de azul, ¡¡hasta el arroz era azul!!

Desde Blumenaria vivimos los días previos con la misma expectación, trabajo e ilusión que los novios, ultimando los detalles para que todo fuese perfecto en su día. Un día en el que me consta, que sí se coloreó del azul que Rosario tanto había perseguido, porque ese era el día perfecto para celebrar que ella, SI había encontrado a su Príncipe… Azul.

Para Blumenaria también fue un coloreado día, no sé si azul o mejor verde, como nuestro logo. Fue un día bonito y muy gratificante, al ver los ojos vidriosos de Rosario y el abrazo sincero que nos dio al recibir su ramo de novia o al compartir la sonrisa de oreja a oreja del nada nervioso Alfonso, al ver decorado con flores su Audi blanco, que le conduciría derechito al altar. Pero la piel de gallina se nos puso al recibir la sorprendente llamada de teléfono ese mismo día a las 22:17 h, en plena cena de la boda azul, de Rosario y Alfonso para decirnos con euforia contenida: “¡Qué bonito está todo, gracias!”. ¡Gracias a vosotros, Rosario y Alfonso! que quisisteis que Blumenaria contribuyera a poner color (por supuesto azul) y frescura en ese caluroso día, en el que para vosotros será siempre vuestro día… ¡vuestro día azul!

¡Y aunque no comieron perdices, sino algo más típico segoviano, no fueron solo ese día felices… muchos más días deseamos que lo sean!

Colorín, colorado… agradecemos mucho las bonitas fotos de este cuento a Patricia Casajus- Fotografía